Consiste en llevar el acero hasta su temperatura de austenización, enfriarlo súbitamente para lograr con ello un cambio de microestructura. Este cambio de microestuctura es susceptible de mejorar durante el proceso de revenido.
Se tiene como regla muy general que los aceros por encima del 0.3% de carbono son aptos para recibir este tipo de proceso, sin embargo el temple depende de factores a saber:
1. Composición química del acero.
2. Tiempo de sostenimiento a temperatura
de austenización.
3. Medio de enfriamiento al cual se somete el acero.